Retratos para leer en el bondi: La muerta

Tic… uno, tic… dos, tic…tres. Gotas de un aire acondicionado que perdía siendo numeradas por quien probablemente fuera la persona más importante en el mundo. Una habitación lúgubre de algún hospital angustiante de Avellaneda: dos camillas separadas por una cortina que evitaba al más determinante de todos los sentidos, la vista; una ventana que, desde el sexto piso, daba a muchas casas de techos bajos, … Continúa leyendo Retratos para leer en el bondi: La muerta